¡Que bonito sería!




Había una vez una princesa llamada Gemma, hija del cacique Techotiba, quien gobernaba por los años 1.540 el municipio de Bosa, La princesa Gemma era hermosa; su larga cabellera negra y su piel trigueña brillaban con el sol, Sus ojos azabaches cautivaban al mirar; para muchos ella era una Diosa.

Esta joven apasionada por la naturaleza, cierta tarde decidió ir a la orilla del río Tunjuelo a jugar con los peces, corría por las aguas y reía; hasta que un ruido la hizo percatarse de un joven alto, acuerpado y muy apuesto, que la observaba desde la otra orilla del río sonriente. Ella fingió no verlo y siguió con su divertida actividad durante unas horas más, cuando el sol empezó a caer, Gemma decidió regresar a su aldea.

Esa noche bajo la luz de la luna, Gemma sonreía, cuestionándose cuál era el nombre del apuesto joven que la observaba en el río, tomo la decisión de volver para verlo una vez más. La mañana siguiente entusiasmada se empezó a arreglar y volvió, volvió a aquel lugar donde vio al hombre de sus sueños, espero durante horas, pero, jamás apareció, decepcionada se marchó; sin perder las esperanzas continuo varios días, sin lograr ver a ese muchacho otra vez.

Tiempo después cuando todo parecía olvidado, la princesa regreso al río para jugar con los peces, horas más tarde una voz la sobresalto, dio un brinco y al girar lo vio, aquel apuesto joven con el que había soñado muchas noches, estaba justo ahí saludándola con una gran sonrisa. 

-        Buenas tardes señorita, permítame presentarme mi nombre es Cristopher.

-        Mucho gusto joven, yo soy Gemma.

-        Gema – dijo Cristopher – que bonito nombre pensó.

Ese fue el comienzo de lo que sería una hermosa historia de amor; durante varios meses se citaron a diario en esa orilla, él le enseñaba a pescar, ella le contaba historias sobre su tribu, jugaban, saltaban y reían; juntos eran felices y con el pasar del tiempo, estaban completamente enamorados.

Un tarde lluviosa Gemma y Cristopher, salieron a buscar un refugio en medio del bosque, en ese instante Azul, el hermano mayor de Gemma los vio, muy asustada la princesa empezó a suplicarle a su hermano que no le contara nada a su sobre protector padre….

-        Por favor Azul, ¡Por Favor! ... Si le cuentas a nuestro padre, sabes que nos separará y yo lo amo.

-       Está bien Gemma, pero, debes tener cuidado; no quiero que tengas problemas.

Él le prometió guardar su secreto y ella prometió tener cuidado, para no ser descubierta, porque sabía que su padre no aceptaría la unión de su pequeña hija con un hombre blanco. Después del gran susto que se llevaron al ser descubiertos, Cristopher le propuso  cambiar su lugar de encuentro, para evitar que los separaran; pasaban los meses y Gemma y su apuesto joven eran una pareja con planes y sueños.

Pero, un día la tragedia los toco, cuando Manolo, el hermano mayor de Cristopher, lo vio abrazando a Gemma; ofendido y muy dolido por la traición de su hermano, salió corriendo a contarle a su padre…

-        ¡Padre!, ¡Padre! Cristopher está en la montaña con una sucia india.

-        No puede ser, tu hermano a deshonrado a esta familia.

 Furioso Carlos, príncipe de España salió hacia la aldea buscando a la familia de la indígena con la que su hijo estaba, al llegar se enfrentó a Azul, quien hasta el momento era el único que sabía del romance de su hermana; por las diferencias, se formó una gran batalla entre indígenas y españoles. Cuando Techotiba vio la guerra, entendió lo que hacía Gemma realmente en el bosque todos los días. 

Llegando a la aldea Cristopher y Gemma, se dieron cuenta de lo que estaba pasando y trataron de separar a sus padres, pero, cuando intentaron explicar lo que pasaba entre ellos, los separaron y se los llevaron. Carlos se llevó a rastras a su hijo, quien luchaba por ayudar a Gemma, quien estaba siendo empujada y ultrajada por su padre. 

Días después Gemma seguía encerrada en el resguardo de su padre; la tristeza y el no haber comido en días por el dolor que sentía, hizo que la princesa enfermera gravemente, al ver a su pequeña tan mal Techotiba, le pidió a la Diosa de la Luna por la vida de su hija, prometiéndole que, si la salvaba, él apoyaría su romance con aquel joven que la hacía feliz.

Esa misma noche la madre de Cristopher oraba, para que Dios llenara de comprensión y amor por su hijo a Carlos y así pudiera entender el amor que sentía por esa joven y los apoyara en su relación. Y como si de un pacto entre Dioses, se tratará Gemma se recuperó rápidamente; y Carlos y Techotiba entraron en razón y apoyaron a sus hijos con su relación; entre los padres les planearon un encuentro sorpresa.

 Las flores adornaban el camino y las antorchas lo iluminaban, en cada esquina estaba uno de los enamorados, cuando se vieron salieron a correr para reencontrarse después de tanto tiempo, en el medio sus familias los esperaban con gran felicidad. Entre ritos indígenas y ceremonias religiosas Gemma y Cristopher sellaron su amor, al mismo tiempo que una tregua invisible se sellaba entre indígenas y españoles.

 

…. Un año después la pareja hizo el feliz anuncio, un bebé, el primer mestizo del municipio de Bosa; todos esperaban que pasaran los meses para conocer al retoño, una fría madrugada, el momento llegó, la princesa gritaba de dolor, Cristopher estaba nervioso y las abuelas orgullosas corrían a auxiliar a Gemma. Un gran llanto rompió con el silencio que había, ¡Por Fin! El pequeño príncipe había nacido. 

Cristopher feliz grito se llamará Dyland. 


Dyland, se escuchó nuevamente; ¡DYLAND! Una vez más.

Se levantó sobresaltado…

-       Levántate, se te hace tarde para ir a estudiar

 

A regañadientes se levantó pensando QUE BONITO SERIA.