Las palabras tienen poder
¡ES POSITIVO! – Noo!, cuando a
*Karen, de 14 años, le entregaron la prueba de embarazo que su mamá le quiso
hacer, sintió que el mundo se le derrumbaba, “un bebé”, ¡voy a tener un bebé! A
su corta edad entendió que las palabras tienen poder y que ahora esa broma que
le hizo a su novio de 16 años muchas veces era cierta, a partir de ahora debe
aprender a ser una buena madre.
Karen una niña rebelde que
llega a un nuevo colegio, con muchos problemas, conoció a *Alex, el chico noble
y juicioso, empezaron a salir y su relación se volvió tan grande y “seria” en
tan poco tiempo que ella no notaba que él la estaba consumiendo, al punto de
hacerle mal, y a pesar de que todos se lo decían, ella, cegada por el amor, no
quería aceptar que Alex le hacía daño.
Llevaban siete meses como
novios, cuando los problemas y los defectos de su chico soñado empezaron; “Él
se ponía muy bravo por todo lo que yo hacía y me pegaba, era grosero, pero yo
no le decía a nadie porque lo amaba y no quería que me separaran de él”, muchas
veces la maltrató física y psicológicamente. La familia se daba cuenta, pero Karen
siempre lo negaba por amor.
“Cuando peleábamos, yo le
decía que él no me podía dejar porque yo estaba embarazada”, y como si de
predicación se tratase, así fue como con tan solo 14 años, Karen ahora sería
mamá y tenía también que enfrentarse a todas aquellas personas cercanas y no
cercanas que decían que era absurdo que ella no supiera que lo estaba.
Llámenlo inocencia o negación,
pero para Karen era imposible estar embarazada sin tener los síntomas de una
mujer que lo está. “Nunca tuve náuseas, mareos o esas cosas raras que les dan,
y siempre me llegaba la menstruación”.
El 30 de diciembre del 2010,
en una de las ya cotidianas peleas que tenían, la mamá de Karen escuchó cuando
ella le decía: “Claro, como ya consiguió lo que quería, ahora me deja”, ahí
entendió que todo lo que habían dicho, y los síntomas presentados podrían ser
ciertos, así decidió llevar a su hija para que realizara una prueba de
embarazo.
El 31 de diciembre se fueron
con los padres de Karen a una clínica, el papá no quiso entrar, pues pensaba
que era paranoia de la mamá y que su “pequeña princesa” seguía siendo una niña.
“Cuando bajamos, mi mamá le dijo que la prueba había salido positiva y vi como
los ojos de mi papá morían, y me preguntaban si eso era posible”.
Después de una discusión de
varios días donde todos discutían entre tener el bebé y hacer que ella
abortara, los padres de ambos tomaron la decisión, tendrían el bebé y ellos los
apoyarían, con la condición de que debían seguir estudiando y salir a delante
por su hijo.
Casualmente, esa noche Karen
se enfermó y tuvo que ser llevada de urgencias al hospital, donde le diagnosticaron
amenaza de aborto. “Cuando el doctor me hizo la ecografía me dijo que tenía
veinte semanas”, así, dos días después, salió del hospital con un embarazo a la
mitad y el sexo de su hijo ya definido.
Karen creía que ahora que
tendrían en un hijo todo estaría muy bien con Alex, serían felices y tendrían
una gran familia, pero “una vez casi mata a mi bebé de una golpiza en la que me
tiró por las escaleras, y terminé hospitalizada por el resto del embarazo; ahí
entendí que yo estaría sola con mi hijo”. A pesar de todo lo malo durante dos
años más lo soportó por amor a su hijo y por querer darle una familia.
Por su corta edad, tuvo un embarazo
de alto riesgo que la mantuvo los únicos cuatro meses que vivió de él, entre
hospitales y su casa, lo que le ayudó a entender que mientras el papá de su
hijo podría estudiar y salir, Karen ahora debía dedicarse por completo al bebé,
porque la responsabilidad más grande la tendría ella.
El día del nacimiento de su
hijo tuvo mezclas de sentimientos, entre la felicidad por tener su pequeño en
su vida, y tristeza porque nació muy enfermo, el bebé nació prematuro, lo que
causó que tuviera varias complicaciones, que hicieron la lucha aún más grande.
Tres días después de que
*Edison nació, un doctor le dijo que tenía una enfermedad que no soportaría y
se iba a morir, destrozada salió de la UCI a llamar a su mamá para que la
acompañara en ese momento, un rato más tarde estaba toda la familia a la espera
de más noticias. “En el lugar donde tenían a mi bebé, ves morir veinte niños al
día, la noticia del doctor me hizo morir en vida”.
Un mes después, Edison salió
del hospital y aunque fue un bebé canguro, con varias complicaciones y
cuidados, con oxígeno domiciliario, gracias a los cuidados de sus abuelos y
padres salió a delante.
La última vez que Alex tocó a Karen,
ella decidió separarse por completo y aunque han tenido muchos problemas, entre
demandas y peleas. Ella se dedicó a su bebé, terminó sus estudios básicos y
ahora está finalizando su carrera profesional, gracias a un pequeño motor que
la hace luchar día a día para darle un mejor futuro al mismo.
Edison ahora tiene seis años y
es un niño con cara angelical y la inteligencia de sus padres, completamente
sano y muy alegre, vive con su madre y sus abuelos que lo cuidan mientras ella
estudia, y sale adelante en contra de todos los malos comentarios que hay
detrás de una madre adolescente, pues no todas se quedan ahí.
*Nombres cambiados por petición de la protagonista
