Un sueño de Navidad


Esta es la historia de dos desesperadas madres que en la víspera de Navidad le piden un deseo al cielo para que cambiara sus vidas; en un pueblo alejado de la civilización y completamente pobre, tanto que no tenían ni siquiera agua potable. Al otro lado del mundo, el país más rico, lleno de lujos y comodidades exageradas.
En aquel pueblo vivía una pareja con un pequeño niño de ocho años, era muy juicioso, inteligente y noble, pero en sus ojos se le notaba la tristeza por no tener un carrito o un balón viejo para poder jugar, sus padres trabajaban duro, pero el dinero solo alcanzaba para la comida de los tres.

Al otro lado, aquella familia adinerada; malcriaba a un niño de la misma edad, indisciplinado, grosero y arrogante, tenía todo lo que desearía tener y más, pero no lo valoraba, todo lo dañaba o lo botaba.

Una noche, cuando el reloj anunciaba que la Navidad había llegado, dos madres, piden al cielo: “Dios mío, dale a mi hijo un día de todo lo que él merece, dale un día para que sea feliz”; “Dios mío dale a mi hijo un día para que valore todo lo que tiene, dale un día para que recapacite”, una luz alumbró el cielo y la noche pasó.
Al otro día, todo había cambiado en la vida de estos dos niños, Juan despertaba en un cuarto amplio de paredes azules, lleno de juguetes; feliz salió de la cama y empezó a admirar todos los muñecos, sacaba uno con cuidado, jugaba con él, y volvía y lo dejaba en su lugar, así mismo, hizo con todos los que había en el cuarto.
Y en una choza, acostado en un cartón sucio, gritando alterado, se levantó Cristopher, ese niño que en su corta vida nunca le había faltado nada, ahora tendría que vender limones para poder conseguir algo para desayunar, sin ropa limpia, ni comodidades.


El deseo de estas madres se cumplió, Juan disfrutó de todo lo que merecía por ser tan juicioso y noble, y Cristopher por fin aprendió a valorar todo lo que tenía justo en ese momento donde todo le faltaba.