La pesadilla de una adolescente



“Si usted me abandona, ¡YO ABORTO!”, con lágrimas en los ojos *Paola Maldonado, inicia así a relatar su historia, “tenía 13 años cuando me entere que estaba embarazada”, en febrero del 2010 Paola se enteró que tenía dos meses de gestación,  hablo con *Juan Pablo Arias de 20 años, su novio, quien le dijo que él no se haría cargo de un niño y que si quería abortar que lo hiciera, con la desilusión de su primer amor, y la inmadurez propia de una niña de esa edad; El 13 de mayo de 2010, Paola decide impedir el nacimiento de su hijo.

Según estudios realizados por ICBF, el 46.7 por ciento de las adolescentes que quedan en embarazo abortan, alrededor de 400.000 abortos son realizados de forma clandestina en el país cada año. Aun así, nacen 159.656 niños y niñas de madres entre los 10 y los 19 años, teniendo en cuenta que el 79 por ciento de niñas inicia su vida sexual a los 12 años, y solo el 18,7 por ciento utilizan un método anticonceptivo, en américa latina 73 de cada mil embarazos son precoces.  
“Fui con mi prima que también iba a abortar”, esa mañana Paola entró al lugar donde le realizarían el procedimiento, sin ningún tipo de registro de datos, la pasaron a un cuarto donde le hicieron la eco grafía para saber el tiempo de gestación y así saber cuánto le costaría, “Me cobraron $300.000 y a mi prima $500.000 porque ella tenía más tiempo”; Por la edad que tenía fue anestesiada, “él médico me dijo que con unas tijeritas lo cortaba y lo sacaba”.

En la calle 34, localidad de Teusaquillo, hay ubicados varios sitios clandestinos, que se dedican a este tipo de procedimientos y aunque como fachada ofrecen otros servicios siempre tienen “Jaladores”, que mientras entregan tarjetas con información para pruebas de embarazo y eco grafías, se acercan y preguntan si está buscando “un lugar para acabar con el problemita”, como en la jungla pelean por quedarse con la “presa”, ofrecen descuentos para que la joven vaya al lugar que cada uno le indica.

Al entrar a estas clínicas, el médico realiza una eco grafía para determinar qué tiempo de gestación tiene, que materiales y en qué cantidad se usaran, que tipo de procedimiento se puede realizar que sea seguro para la paciente y el costo del mismo. Los más utilizados son: Las pastas de misoprostol y Mifepristona, un degrado, y una succión. Todos los procedimientos son realizados en la misma clínica, y son ambulatorios.

Las pastas son utilizadas para la gastritis, pero pueden interrumpir un embarazo hasta de 10 semanas, son dos pastas vía oral y dos introducidas vaginalmente, con un precio entre $100.00 y $160.000; El degrado consiste en cortar el feto con unas tijeras y sacarlo con unas pinzas y en la succión se introduce una manguerita que aspira el feto, son procedimientos con un costo entre $200.000 y $1’000.000 de pesos, dependiendo el tiempo de gestación.
“En las noches me acuerdo de lo que hice y me arrepiento”; Akemi Martínez psicóloga clínica, explica que estos sentimientos de culpa se evidencian más en las adolescentes que se realizan un aborto a escondidas. Para las jóvenes es más fácil abortar en compañía de sus padres porque, “va hacer una culpa compartida”. Aunque no hay una sintomatología estándar para estos casos, porque la personalidad, el carácter, la circunstancias, el acompañamiento y el procedimiento hacen que cada adolescente pase por situaciones diversas, Akemi recomienda siempre hablar con un tercero pues es la mejor forma para desahogarse.

“Tengo miedo de que cuando quiera tener un bebe, no pueda por castigo divino”, así lo expresa Paola y sus palabras son reafirmadas por José Isaac Valbuena, sacerdote, quien comenta que la vida hay que respetarla desde la concepción. “Pecado es incumplir lo que DIOS nos pide, él es el origen de la vida; En el momento que una mujer aborta va en contra directa de él”, Para la iglesia una mujer debe cumplir una penitencia al momento de abortar que se basa en: No volver a abortar, no recomendarlo, arrepentirse de lo que hizo y ser generadora de vida nuevamente.

Seis años después Paola aun sueña con ese momento, para ella cada aniversario es un martirio y afirma que, si volviera a quedar embarazada, no abortaría bajo ninguna circunstancia, asegura que tuvo que asistir a psicólogos y se confesó para poder dormir en las noches, pues duro casi dos meses para calmar las pesadillas, que le recordaban lo que había hecho.
Castigo divino, Karma, o un mal procedimiento medico son ahora los posibles culpables de que Paola lleve casi un año intentando empezar de nuevo con su actual pareja, pero no ha podido quedar embarazada, circunstancia que le ha afectado mental y anímica mente, puesto que no hay un día en el que no se sienta culpable.


*Nombres cambiados por petición de la protagonista.